Una de las funciones más relevantes de la psicología del deporte es
estudiar concretamente cual es la influencia del estado mental del deportista
sobre su rendimiento físico como individuo y como miembro de un equipo en aquel
deporte que este practica. Sin lugar a duda, la motivación por obtener un
triunfo influye de manera directa sobre el desempeño deportivo de los equipos;
por ejemplo, cuando Jürgen Klinsmann advirtió que la selección Española en el
Mundial de Futbol de Brasil 2014 podría darle la espalda a la Copa de ese año
por actitudes ligadas al “hambre de gloria”. Es aquí cuando surge la necesidad
de crear grupos psicológicamente fuertes antes de desarrollar cualquier tipo de
entrenamiento y desempeño físico óptimo.
Es aquí cuando entra a colación la famosa psicología deportiva sobre la
cual nos apoyamos en este blog. Estos psicólogos se encargan de trabajar tanto
con los atletas como con los entrenadores con el propósito de aumentar la
motivación de los mismos, y por ende mejorar el rendimiento deportivo. Esto lo
realizan por medio de técnicas como lo son la visualización de imágenes,
focalización de atención y el desarrollo de la misma motivación. Esto se debe a
que esta última es básicamente la guía para alcanzar un objetivo, puesto que
inicia y mantiene aquellas conductas que están ligadas al alcanzar una meta.
Según Huerta (2014), “la motivación implica la activación de
fuerzas biológicas, emocionales, sociales y cognitivas que originan la conducta
o comportamiento” y a su vez esta puede ser influenciada por factores
externos a la persona que la experimenta, así como también factores
intrínsecos: la identidad personal, su espíritu, orgullo y satisfacción de un
buen desempeño.

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