miércoles, 20 de abril de 2016

Deporte y Personalidad

La personalidad y el deporte son dos conceptos que muchos investigadores han hecho esfuerzos en relacionar durante mucho tiempo. La personalidad ha sido descrita con muchos conceptos; sin embargo, la mas correcta ante nuestra consideración al relacionarla con el deporte, sería aquella definición planteada por R.B Cattel, quien dice que la personalidad es “aquello que permite un pronóstico sobre el comportamiento que adoptará una persona en determinada circunstancia”. En todo caso, la personalidad sería expresada a través de las conductas específicas de los individuos, y es aquí donde surge la pregunta de si a través del deporte, las personas expresan su personalidad, y bien si estas prácticas ejercen algún tipo de influencia sobre dicha personalidad de los individuos. A su vez, en caso de que esta influencia exista, sería positiva o negativa?

Según lo investigado, a pesar de que muchos investigadores plantean que el deporte indudablemente influye sobre aquél que lo practica, modificando su personalidad y formando ciertos caracteres, muchos refutan estos argumentos al decir que la personalidad no es influenciada por las prácticas deportivas en lo más mínimo.


Enfocándonos en el primer argumento, donde el deporte si influye sobre la personalidad, podríamos decir entonces que la influencia de la práctica del mismo sería favorable, puesto que este ayuda a desarrollar características como el valor, la perseverancia y la capacidad de aceptar la derrota. Sin embargo, aquellos que argumentan que su influencia es negativa, plantean que el deporte fomenta sentimientos de agresividad, egoísmo, envidia e intolerancia. Por otro lado, si miramos esta influencia de manera inversa: la influencia de la personalidad sobre el desempeño deportivo, podemos indagar en aquellas investigaciones que insisten que los individuos cuya personalidad muestra índices de agresividad son más propensos a practicar deportes combativos; al igual que las personas extrovertidas quienes tienden a elegir deportes en equipo en contraste a los deportes individuales que tienden a ser la prioridad de aquellos con personalidades más reservadas.

La Motivación y el Triunfo

Una de las funciones más relevantes de la psicología del deporte es estudiar concretamente cual es la influencia del estado mental del deportista sobre su rendimiento físico como individuo y como miembro de un equipo en aquel deporte que este practica. Sin lugar a duda, la motivación por obtener un triunfo influye de manera directa sobre el desempeño deportivo de los equipos; por ejemplo, cuando Jürgen Klinsmann advirtió que la selección Española en el Mundial de Futbol de Brasil 2014 podría darle la espalda a la Copa de ese año por actitudes ligadas al “hambre de gloria”. Es aquí cuando surge la necesidad de crear grupos psicológicamente fuertes antes de desarrollar cualquier tipo de entrenamiento y desempeño físico óptimo.

Es aquí cuando entra a colación la famosa psicología deportiva sobre la cual nos apoyamos en este blog. Estos psicólogos se encargan de trabajar tanto con los atletas como con los entrenadores con el propósito de aumentar la motivación de los mismos, y por ende mejorar el rendimiento deportivo. Esto lo realizan por medio de técnicas como lo son la visualización de imágenes, focalización de atención y el desarrollo de la misma motivación. Esto se debe a que esta última es básicamente la guía para alcanzar un objetivo, puesto que inicia y mantiene aquellas conductas que están ligadas al alcanzar una meta. Según Huerta (2014), “la motivación implica la activación de fuerzas biológicas, emocionales, sociales y cognitivas que originan la conducta o comportamiento” y a su vez esta puede ser influenciada por factores externos a la persona que la experimenta, así como también factores intrínsecos: la identidad personal, su espíritu, orgullo y satisfacción de un buen desempeño.

martes, 19 de abril de 2016

PSICOLOGÍA DEL DEPORTE, UN CAMINO LLENO DE ESPERANZA


Entre estas disciplinas, evidentemente la psicología ha venido ocupando una posición muy importante, lo cual ha hecho sentir cada vez más la necesidad de psicólogos especializados en este complejo campo interdisciplinario.

Las actividades del deporte y del ejercicio continúan siendo objeto de gran atención en las sociedades contemporáneas. Ello ha dado lugar al desarrollo especializado de un gran número de disciplinas consagradas a impulsar las investigaciones científicas en este campo y sus correspondientes desarrollos técnicos y tecnológicos.


La Psicología del Deporte es una rama de la Psicología que estudia los procesos psíquicos y la conducta del hombre durante la actividad deportiva así como los factores psicológicos que motivan la práctica deportiva, actividad física y por otro lado los efectos obtenidos por dicha participación. Histórica y culturalmente los psicólogos deportivos han estudiado como maximizar el rendimiento y el desarrollo personal de deportistas y por otro lado las patologías que se desarrollan a causa del deporte.

Funciones de un Psicólogo del Deporte



En función de un acercamiento a la materia se propone evidenciar funciones especificas de la psicología del deporte con el fin de crear distinciones y generar concepciones claras. 


 en este sentido, el Psicólogo del deporte:  
  • Se ocupa de la asistencia a deportistas, atletas, equipos, como también asesoramiento a entrenadores y profesores de educación física.
  • El asesoramiento y asistencia se encuentra enfocado a optimizar los recursos personales del deportista y a contribuir en el progreso de la calidad del manejo táctico y de comunicación
  • Se realizan perfiles psicodeportológicos para identificar las variables mentales a potenciar.
  • Se instrumentan técnicas para el entrenamiento de las habilidades mentales: concentración, manejo de estrés, control de ansiedad, miedos confianza entre otras variables a entrenar.
  • El ámbito de trabajo no se limita al consultorio, sino que se extiende al campo mismo de la actividad física: gimnasio, cancha, club etc.
  • El secreto profesional rige del mismo modo que en la práctica clínica. Salvo que con el consentimiento del deportista se intercambie información con el cuerpo técnico con el fin de optimizar las mutuas intervenciones.